Cómo cuidar mi Zona V durante la menopausia

Cómo cuidar mi Zona V durante la menopausia

La menopausia es una consecuencia inevitable de la edad y se trata de un proceso fisiológico caracterizado por la deprivación de estrógenos (estradiol) y el aumento de la hormona estimulante del folículo, que se da por una disminución en la función de los folículos ováricos.

La disminución de los estrógenos causa síntomas inmediatos, desde la alteración en el sangrado menstrual hasta llegar a la ausencia de la menstruación, malestares generales, piel seca, caída de cabello, resequedad vaginal, atrofia vaginal, etc. Posteriormente las mujeres postmenopáusicas pueden presentar cambios atróficos en la piel y el tracto genitourinario.

La menopausia también constituye un factor de riesgo para la presencia de diversas enfermedades como la osteoporosis y las enfermedades cardiovasculares.

¿Cuáles son sus principales efectos en la zona V?

En la Zona V se pueden producir los siguientes cambios:

  • El flujo vaginal se reduce, al igual que la lubricación vaginal.
  • Los bajos niveles de estrógeno causan un aumento del pH vaginal y convierten a la vagina en un medio menos ácido tal como en la pubertad.
  • La mucosa vaginal es más delgada y presenta menos pliegues, lo que hace que sea menos flexible.
  • El tejido vulvo vaginal es seco y frágil, lo que lo vuelve es susceptible a lesiones y sangrado durante las relaciones sexuales.

No todas las mujeres desarrollan síntomas vulvo vaginales al entrar en esta etapa de su vida y en el caso de las que sí experimentan los síntomas, es importante que no asuman automáticamente que la causa son los bajos niveles de estrógeno. Existen otras posibles causas, por tanto, es necesario acudir siempre a la consulta de un médico especialista.

¿Qué cuidados tener en esa etapa?

Es muy importante no olvidar:

  • Usar un jabón intimo con ácido láctico que ayude a mantener el Ph vaginal ácido
  • Utilizar ropa íntima de algodón
  • Evitar duchas vaginales, ya que barren la flora normal de la vagina y condicionan la disminución de la lubricación normal de la vagina
  • Cambiar protectores diarios mínimo 3 veces al día para evitar humedad malos olores

La principal recomendación es acudir a revisión médica con un especialista que indique el tratamiento adecuado y oportuno para cada uno de los síntomas. Por ejemplo, la resequedad vaginal y la atrofia vaginal, pueden tratarse con cremas lubricantes o en su defecto con terapia hormonal vía oral o tópica.

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