¿Sufres de dismorfia corporal?
Saba® te informa.

¿Darle scroll a tu celular cada vez te resulta más incómodo y pesado? ¿Te sientes rodeada de cuerpos y rostros perfectos de las celebridades, la publicidad e influencers?

¿Te ha pasado no sentirte suficiente o sentirte en exceso presionada por cómo luce tu físico? Tal vez lo que te ocurra es que tengas un trastorno de dismorfia corporal. No, no te preocupes, no es un virus o algo parecido. Sigue leyendo para enterarte más del tema.

¿Qué es la dismorfia corporal?

La dismorfia corporal, también llamada dismorfofobia, es un trastorno relacionado con la percepción que una persona tiene de su propia imagen física. En algunos casos, estas personas se sienten acomplejadas por algún defecto físico que, aún existiendo, se magnifica de forma desmesurada. En otros casos, estas personas tienen una percepción errónea de su físico y, por ejemplo, se ven gordas o incluso obesas sin serlo. Pero el resultado es siempre el mismo: la persona que padece el trastorno se siente insatisfecha y avergonzada con su imagen física.

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Muchos de sus comportamientos son conductas repetitivas como: examinarse en el espejo continuamente, arreglarse excesivamente, compararse con otras personas u ocultar esas partes del cuerpo con las que no se siente bien emocionalmente y percibe como negativas.

Es normal que no nos guste alguna parte de nuestro cuerpo, pero las personas que sufren de trastorno dismórfico corporal suelen obsesionarse con alguna facción que no sea de su agrado, como la piel, la nariz, las cejas o el vello corporal. Si esta inseguridad ya está afectando tu rutina diaria, ¡necesitas ayuda de un experto!

¿Cuáles son las señales?

Los síntomas o señales más importantes a la hora de poder detectar este trastorno están relacionados con una anormalidad en las actividades habituales o básicas como:

  • Evitar asistir a eventos sociales formados por muchas personas.
  • Autolesiones generadas por esta insatisfacción con su imagen corporal que luego justifiquen una operación estética y poder supuestamente superar esa percepción errónea.
  • Empleo de una gran cantidad de tiempo dedicado al tema corporal sobre el que cree tener un problema y no encontrar solución.
  • Una consecuencia del TDC es padecer baja autoestima, lo que puede llevar a desarrollar patrones de pensamientos suicidas. De hecho, este trastorno parece estar asociado con altas tasas de suicidio y puede ser peligroso si no se controla.

¿Cómo se puede combatir?

Reconocer el problema como origen psicológico es el primer y más importante paso.

También comenzar a corregir esas conductas y hábitos que comienzan a generar esos pensamientos negativos sobre tu físico, puede ser realizando un detox de redes sociales, siguiendo a personas más realistas físicamente o buscando ejemplos a seguir que te inspiren en amor propio y confianza.

Trabaja en tu autoestima, siempre es importante recordar que valemos por lo que somos y no por cómo lucimos 💗.