¿Es normal que mi hija esté triste?

La tristeza es un sentimiento que todos hemos padecido alguna vez, aunque algunos más a menudo que otros. Sin embargo, la edad en la que la mayoría de los seres humanos se sienten tristes con mucha más frecuencia es la adolescencia, ya que se viven cambios y reacciones emocionales intensas, además de un continuo cuestionamiento de sí mismo y de los demás.

La mayoría de veces la tristeza no se manifiesta sólo con llanto, sino que se oculta en enfado, apatía, ira o rebeldía. Como padres es importante detectarla y prestarle atención a estos comportamientos para poder así ayudar a nuestros hijos de la mejor manera y con la mejor comunicación.

Es normal que te preguntes ¿por qué está triste mi hija? cuando la percibimos como alguien sana, que tiene lo suficiente y no carga con mayores preocupaciones. Esto detona que no sepas diferenciar si es una etapa de la edad, si se trata de presiones externas o quizás pueda ser algo más preocupante. Pero debemos recordar que al ser adolescentes, nuestros hijos están constantemente pasando por grandes procesos de cambio tanto en el plano físico como en el social y psicológico, lo que indudablemente afecta su estado de ánimo.

Las causas más frecuentes de la tristeza son:

1-. Sensibilidad: A esa edad los adolescentes tienden a ser mucho más susceptibles, ya que al vivir tantos cambios físicos se comienzan a sentir inseguros y desconfiados de sí mismos, lo que provoca sentimientos como tristeza o enfado.

2-. Frustración: Es habitual que los adolescentes vivan desilusiones en cosas que no son tal y como lo esperaban, ya que la tolerancia al fracaso es algo que poco a poco se aprende y a veces no les damos a nuestros hijos los suficientes recursos para hacerlo.

3-. Sensación de pérdida: La entrada en el “mundo de los adultos” muchas veces provoca un gran choque para los adolescentes ya que estos llegan a sufrir la idea de que están perdiendo sus privilegios de niñez como la protección y cariño de sus padres, lo cual obviamente no es cierto. Aunque, es verdad que la comunicación y relación entre padres e hijos adolescentes cambia.

Ser padre no es una tarea fácil y no hay una fórmula secreta para ser el padre perfecto, pero sí hay muchas herramientas en las que te puedes apoyar para mejorar la relación con tu hija. Lo más importante es generar un lazo de confianza y convertirte en su amigo y compañero, hazle saber que siempre puede contar contigo y que ninguna cosa mala es permanente.

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