¿Sabes cuál es la importancia de la educación sexual?

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La educación sexual es una intervención que ayuda a los adolescentes a conocerse, aceptarse y ser felices, que disfruten con lo que hacen y tengan buenas experiencias, disminuyendo al máximo las probabilidades de sufrir consecuencias no deseadas como embarazos o enfermedades de transmisión sexual.

¿Por qué es importante hablar de sexo?

  • Hoy en día existe una actitud más liberal respecto al sexo. Cada vez se ponen menos condiciones para acceder a las relaciones sexuales, no es necesario que haya afecto, amor, ni compromiso.
  • La sociedad ofrece a los adolescentes mensajes contradictorios sobre la sexualidad: Por un lado, incita al consumo y a la búsqueda de emociones positivas y búsqueda de placer, invita a la actividad sexual, pero niega la educación sexual en la familia y en la escuela. La televisión, la publicidad valida las relaciones sexuales tempranas.
    Falta de asertividad de los jóvenes, incapacidad de decir no a practicar conductas sexuales arriesgadas o inseguras.
  • La información no es suficiente, los jóvenes llegan a la adolescencia educados en un discurso que gira únicamente en torno a la capacidad para reproducirse. La erótica se convierte en sinónimo de genital, reproductivo y heterosexual.

El papel de los padres tendrá que ser el de una persona que va con los hijos a buscar respuestas, más que solo dárselas. Ayudar a que éstos mismos tomen sus propias decisiones e insistir en que el diálogo es positivo, que pueden contar en casa lo que hablen en el colegio, que estarás encantado de hablar del tema. Así se comienza a fomentar la expresión y el intercambio de información.
Para cumplir el principal objetivo de la educación sexual no se trata solamente de dotar a los chicos y chicas de información, hay que trabajar actitudes. Para ello además de hablar de penes, vaginas, preservativos y menstruación, habrá que añadir más cosas, por ejemplo:

  • Facilitar la percepción de riesgo. Atacar con contundencia, desde lo emocional y no desde lo racional la experiencia anterior de riesgo como percepción atractiva.
  • Que los anticonceptivos sirvan para disfrutar más del sexo, sin preocupaciones, y no sólo para evitar consecuencias indeseadas.
  • Reflexionar y anticiparse a los ideales románticos. (no es suficiente hacerlo por amor a él, lo importante es que tú lo desees, si le interesas esperará)
  • Fomentar la autoestima, (quien más se quiere, más se cuida y viceversa).
  • Entrenar en habilidades sociales: saber decir sí y no. Conocer y valorar las alternativas al coito.
  • Busca, infórmate, actualízate: No es necesario ser experto para educar, basta con tener una buena información básica sobre los aspectos más relevantes.
  • Muéstrate accesible a sus preguntas. Responde con naturalidad, mostrándole como realmente eres con soltura o con pudores, es lo de menos. Presta atención a todas sus preguntas. Sólo así te convertirás en un referente de confianza y será más probable que te sigan preguntando y exponiendo dudas y temores.
  • Responde con sinceridad: es mejor no mentir. Es importante crear una atmósfera positiva, de confianza, para que los adolescentes, al no sentirse juzgados, se atrevan a hablar con franqueza.
  • Comparte tus valores: la mejor manera de enseñar valores es mostrarlos a través de la propia conducta. Se aprende lo que se ve. Es preciso que los padres sean tolerantes y respetuosos con las ideas y opiniones de sus hijos, y no juzgarlos por ellas, a pesar de que puedan mantener puntos de vista distintos. Es importante expresar un desacuerdo, pero no adoctrinar. Aunque la imposición siempre es una tentación, lo mejor es hacer todo lo posible para no caer en ella.

La correcta educación sexual puede prevenir enfermedades de transmisión sexual, trastornos sexuales, mejorar las relaciones de pareja en el futuro, etc., es decir, puede mejorar la salud tanto emocional como física de tus hijos y afectar positivamente a su bienestar futuro.

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