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Tu cuerpo puede sentirse y verse diferente después de dar a luz a un bebé.

Cuando das a luz, las cosas cambian muy rápidamente. Alguien nuevo se incorpora (o incorporan) a la familia: un bebé al que amar, cuidar y nutrir. Puede resultar maravilloso, desconcertante, asombroso y aterrador a la vez. Además del cambio más grande (la persona completamente nueva que ni siquiera puede sostener la cabeza en alto todavía) también hay que pensar y cuidar de ti misma.
 
Los cambios en tu cuerpo cuando te conviertes en madre son internos y externos, físicos y mentales. Tu cuerpo no se verá ni se sentirá igual que antes de quedar embarazada, ¡y eso está bien! Tu vagina puede ser diferente, pero es una parte completamente natural del crecimiento y la experiencia de tener hijos. Es posible que haya algunas estrías nuevas para que las ames y las aprecies, y es posible que tus senos también se muevan más. Aprenderemos más sobre cómo toda tu Zona V (la vagina, la vulva y el frente en forma de V que puedes ver) puede cambiar después de dar a luz, y así sepas qué esperar después de haber pasado este proceso.

Entonces, ¿qué pasa con tu Zona V y vagina después del nacimiento?

Es natural que tu Zona V y especialmente tu vagina cambien después de haber dado a luz. Esto se debe a que para que un bebé viaje a través del cuello uterino y la vagina (también conocido como canal de parto), la entrada a la vagina debe estirarse. Los lados de la vagina también se separan y ensanchan, casi como abrir un paraguas. A veces, el trozo de piel entre la entrada vaginal y el ano (conocido como perineo) puede desgarrarse o incluso ser cortado por un médico o partera para permitir que salga el bebé, lo que se denomina episiotomía. La idea de una episiotomía puede ser desalentadora, solo recuerda que se te pedirá tu consentimiento, se te ofrecerá un alivio del dolor (generalmente anestesia local para adormecer el área) y luego te aplicarán puntos de sutura.
 
Hasta 9 de cada 10 madres primerizas que tienen un parto vaginal experimentarán algún tipo de desgarro, roce o episiotomía, por lo que es un hecho extremadamente común que la mayoría de las mujeres han experimentado como parte del parto. Aunque la idea de desgarrarse, cortarse y hacerse moretones puede dar miedo, puede ser útil hablar con las mujeres que te rodean que han dado a luz y ya han pasado por eso, para ayudarte a consolarte. También puedes hablar sobre esto en cualquier cita médica previa al parto para estar segura de lo que podría suceder y cómo te recuperarás.

Tu vagina puede sentirse un poco más ancha

Después de que un bebé la atraviese, tu vagina puede verse más ancha que antes. También puede sentirse más suelta, más suave y más "abierta".  Y podría verse o sentirse amoratada e hinchada, pero esto debería disminuir unos días después de dar a luz a medida que te acostumbras a ser madre.
 
Aunque tu vagina probablemente no volverá a ser exactamente como era antes, esto es natural y no es algo de qué preocuparse. Los ejercicios del piso pélvico pueden ayudarte a tensar los músculos que rodean la vagina en muy poco tiempo. Puedes hacer esto en ráfagas cortas fácilmente mientras haces otras cosas, como mientras estás en la fila del supermercado, cuando ves televisión mientras tu bebé duerme la siesta o mientras manejas o vas en el autobús. Incluso puedes comenzar durante el embarazo. Los ejercicios del piso pélvico también son una excelente manera de ayudar a reducir las pequeñas gotas de orina que muchas mujeres experimentan después de dar a luz.

Tu vagina puede sentirse más seca

Después de dar a luz, los niveles de estrógeno en tu cuerpo están más bajos, en comparación a cuando estabas embarazada. Esto puede estar relacionado con que tu vagina se siente más seca de lo normal. Si decides amamantar, tus niveles de estrógeno también pueden ser más bajos que si decides no hacerlo.
 
Si estás batallando contra la sequedad, especialmente si comienzas a tener relaciones sexuales nuevamente, usar un lubricante suave puede hacer maravillas para asegurarse de que te sientas más cómoda. Por supuesto, puede que no sea lo primero que quieras hacer después de tener un bebé, ¡y una libido más baja es completamente normal!  Hablar con tu pareja sobre la intimidad cuando surja puede ayudarte a manejarla juntos y a abordar el sexo de una manera que te haga sentir cómoda cuando estés lista para hacerlo. Si la sequedad continúa interfiriendo con las cosas o si sientes dolor, habla con un profesional médico para que te aconseje.

Tu vulva puede estar adolorida

Tu vulva habrá pasado por muchas cosas, especialmente si tu perineo necesitó puntos de sutura después de un desgarro o una episiotomía durante el parto. Probablemente te sientas bastante adolorida, pero esto generalmente mejora dentro de las 6 a 12 semanas posteriores al parto. Los analgésicos pueden ayudar, pero siempre consulta con su partera, médico o farmacéutico si está amamantando. Aguanta y mejorará todos los días y lo superarás eventualmente.
 
Mientras te recuperas, es importante mantener el área limpia mientras te enfrentas al flujo después del parto. Puedes hacerlo lavándote las manos antes de cambiar las toallas, cambiándolas con frecuencia y dándote un baño o una ducha con regularidad. Después de un tiempo, todo debería mejorar.
 
Practicar el cuidado personal como una nueva mamá es muy importante, además no olvides cuidar tu salud física y mental. Puede ser bueno pedir apoyo a tu pareja o familia para que puedas tomarte un poco de tiempo para ti, incluso cuando las cosas parezcan una locura, pon algunas canciones relajantes, enciende algunas velas y toma un descanso en el baño.

¿Cómo lucirán tu abdomen y cuerpo postparto?

No es solo tu Zona V (la vagina, la vulva y el frente en forma de V que puedes ver) lo que cambia después de dar a luz. Todo tu cuerpo tiene que pasar de tener una nueva vida dentro a nutrirla fuera del cuerpo. Aquí hay un par de cambios completamente naturales que puedes notar en el espejo:


Tu abdomen después del parto.

Tu barriga, que se estiró a medida que tu bebé crecía dentro de ella, aún podría estar holgada después de que nazca tu bebé y más grande de lo que era antes de quedar embarazada. Es solo porque tus músculos y piel se estiran.

Aunque puedes sentir la presión de "recuperar"  tu cuerpo anterior al bebé, es absolutamente normal no tener abdominales planos; has estado un poco ocupada cultivando y cuidando literalmente a un ser humano, ¡muchas gracias! Comer bien y hacer algo de ejercicio cuando puedas te mantendrá sintiéndote bien y fuerte, y tu barriga debe ir disminuyendo gradualmente de tamaño. Esto no es una carrera, así que no hay necesidad de compararse con otras mamás nuevas o influencers fitness de Instagram: ve a tu propio ritmo y llegarás cuando estés destinada a hacerlo.

 

Algunas estrías después del embarazo.
 
Las estrías aparecen cuando la piel se estira y la capa media de la piel se rompe en algunos lugares. Pueden ser de color rosa, rojo, marrón, negro, plateado o incluso morado, según el tipo de piel, y aparecen en el abdomen, la parte superior de los muslos y los senos. Esto le pasa a 8 de cada 10 mujeres embarazadas, por lo que no estás sola. Las estrías pueden desvanecerse gradualmente hasta volverse más pálidas y menos notorias a medida que pasa el tiempo. Piensa en las estrías como hermosos recordatorios, de lo fuerte y valiosa que eres.
 
Tu cuerpo es capaz de tanto: puede cambiar, crecer y repararse para dar nueva vida. Se verá diferente y un poco extraño al principio después de haber dado a luz, pero eso es completamente natural. Siéntete orgullosa de lo que ha pasado tu cuerpo, cuídalo tomándote el tiempo para chequear contigo misma y no descuides tu salud y bienestar. Incluso si tu nuevo mundo está gritando como el kraken, tú puedes con esto y cuando no  puedas todo estará bien, tu pareja, amigos y familiares están ahí para ayudarte en el camino.
 
Si quieres más información sobre lo que puede suceder después del parto, checa nuestros artículos sobre el flujo después del parto y cuándo esperar tu primer periodo después del embarazo.

Cláusula de responsabilidad médica

La información médica de este artículo se proporciona solo como un recurso de información y no debe utilizarse ni depender de ella para fines de diagnóstico o tratamiento. Consulta a tu médico para obtener orientación sobre una afección médica específica.